lunes, 11 de febrero de 2008

Impaciencia

De pequeña me decían que yo era la paciente, la cariñosa, la dulce, la sensible... Claro que estas cosas siempre ocurren por comparación y supongo que comparada con mi hermana, incapaz de dedicarle a un puzzle más de 10 minutos, me correspondían a mí esos adjetivos.

La verdad es que la paciencia no es una de mis virtudes. Detesto esperar. Detesto la espera física cuando alguien llega tarde y tampoco soporto la espera de acontencimientos. Por eso no me gusta planificar. Porque planificar es saber lo que va a pasar y esperar que pase. Y por eso me gusta acelerar las cosas, apurar las cañas o las copas de vino rápidamente, acelerar las conversaciones o las reuniones o las relaciones ...

Pero corriendo he descubierto que hay veces que acelerar sólo sirve para llegar antes, pero no más lejos. Que ir más deprisa te puede impedir llegar a dónde quieres. Que lo importante es saber elegir el ritmo en el que te sientas cómoda y seguir, seguir, seguir, seguir ...

Así que ahora creo que, a veces, esperar vale la pena. Aunque la espera me siga desesperando ...

1 comentario:

Enric dijo...

siento no estar de acuerdo con tu significado de planificacion. Planificar NO "es saber lo que va a pasar y esperar que pase". Planificar es preparar algo para que pueda pasar y a veces pasa y a veces no. "Hazard"